El cerebro decide antes de que pienses conscientemente. Cuando escuchamos música, se provocan conexiones neuronales, y cuando algo nos gusta, segregamos dopamina. Aquí, el precúneo (una parte del lóbulo parietal) se convierte en nuestro policía interno. Es el encargado de determinar si aquello que escuchamos nos va a gustar o no. Cuando escuchas música que no te gusta, tu precúneo se desconecta. Se dice a sí mismo: “Rechazo esto y no quiero implicarme o asociarme con ello”. El cerebro se cierra en banda y por eso nos bloqueamos ante lo que no nos gusta. Y nos pasa con artistas como nos pasa con determinados sabores en la comida.
1986. Susan Rogers
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