Los animales hablan, los animales sueñan, los animales piensan la muerte, los animales son compasivos. Los animales, incluso, podrían crear con intención estética. (…) Los animales, hasta los más infravalorados, se valen de estrategias ingeniosísimas (…) La consideración de la complejidad de la inteligencia animal desemboca en una ineludible revisión de nuestra propia conducta. Toca, pues, hacer examen de conciencia.
1917. Silvia Hernando
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