Como editora me interesa respetar la oralidad, los localismos, los leísmos, los laísmos, pero no ya de los personajes, sino de las voces narradoras. Claro, los correctores ortotipográficos están totalmente desconcertados…. No soy RAElista. Hay que respetar la voz propia de cada escritor y olvidarnos un poco de la ortografía y del falso lenguaje neutro. Es algo que en la literatura latinoamericana ya se ha hecho. Ellos son más libres que nosotros. Aquí estamos muy atenazados con el lenguaje. Voy contra todos esos racismos entre acentos y regiones que son una especie de fascismo del lenguaje.
1908. Sabina Urraca
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