Producir de nuevo una apertura política para que la gente que no cuenta pueda irrumpir, para que regresen quienes se quedaron por el camino o los que ya no confían en nada o ni siquiera miran. Eso pasa por tomar la férrea decisión política de mirar más afuera que adentro (que a las redes o al carrusel de las vidas de partido) y también por fundar una cultura republicana del acuerdo y las diferencias que destierre el sectarismo, que es siempre la muerte de la inteligencia política.
1907. Iñigo Errejón
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