Para qué tanto escándalo, me gusta imaginar que piensa el hombre admirable que lee mientras el Titanic se hunde. Al fin y al cabo, sólo se trata de morir.
1888. Arturo Pérez-Reverte
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Para qué tanto escándalo, me gusta imaginar que piensa el hombre admirable que lee mientras el Titanic se hunde. Al fin y al cabo, sólo se trata de morir.