El ciudadano prefiere ignorar las verdades inconvenientes y colocarse el antifaz. Ante la realidad, el ciudadano elige la ceguera. Hoy la oscuridad tiene una luz que no nos deja ver. El relámpago tecnológico consume la mirada, agota todas nuestras energías. (…) Todo ello, en el marco de un secuestro sistémico de la voluntad autónoma, de la soberanía del yo, por parte de una tecnología ubicua que ocupa todo nuestro tiempo y que no deja lugar al silencio y al tedio, esos espacios revolucionarios donde sacudimos la indiferencia, donde pueden germinar el compromiso y la protesta. Desconectar para recuperar la lucidez, regresar del mundo zombi para organizar el optimismo. Ese es el camino.
1873. Joxean Fernández
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