Si un amigo nuestro aumenta su felicidad y vive a una distancia de hasta una milla (2,6 kilómetros), incrementa nuestra posibilidad de ser felices un 25%, según un estudio realizado a 4.739 individuos desde 1983 hasta 2003. Es decir, se confirma el dicho de que la felicidad es contagiosa. Desafortunadamente, este fenómeno también sucede con las emociones “más oscuras” que dan pie a la violencia.
1821. Pilar Jericó
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