En España la gestión de la Generalitat de Cataluña se inscribe en la lista de quienes promueven un nacionalismo lingüístico excluyente. La no aceptación del castellano como lengua vehicular en la educación, (¡no digamos la prohibición de que los alumnos hablen en español en los recreos!), evoca las políticas del franquismo contra el uso del catalán y vulnera los derechos de aquellos estudiantes que tienen el castellano como lengua materna.
1795. Juan Luis Cebrián
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