Se publicaban, cada año, en el mundo, unos tres millones de títulos —entre los nuevos y las reediciones de los viejos. El más prolífico era China, con unos 440.000; la seguía, como siempre, Estados Unidos, con 300.000; mucho después venían Japón y el Reino Unido, con menos de 200.000. Solo nueve países publicaban más de 100.000 títulos al año —y ni la India ni Alemania ni España ni Brasil ni Corea, entre otros, estaban entre ellos. La mayoría no llegaba a los mil títulos anuales: los libros eran, como todo lo demás, marcas de la diferencia.
1653. Martín Caparrós
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