Hablo de lo fácil que es terminar dando tumbos por la vida, meterte en una vía muerta, construirte una existencia que no tiene nada que ver no ya con lo que algún día soñaste (a menudo esos sueños son un error y una quimera), sino con lo que sientes, lo que necesitas, lo que deseas. Seguir, sí. Empeñarse en seguir. No tirar la toalla. No perder la esperanza. Tener la perseverancia de la estalactita. Me gustaría poder decir que, si te esfuerzas en permanecer en el camino, el éxito está asegurado, pero no es cierto. La suerte es esencial y hay escollos que no pueden superarse, como, por ejemplo, la falta de salud.
1644. Rosa Montero
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