En esto del amor me considero más de la escuela Simone de Beauvoir y menos de la de Jean Paul Sartre. Como es sabido, ellos mantuvieron una relación abierta, por lo que cada uno podía tener todos los ligues que quisiera y su particular unión duró cincuenta años de feliz entente. Beauvoir era reservada, pero a Sartre le chiflaba relatarle sus otras experiencias amorosas con pelos y señales, por lo que ella en sus memorias llegó a confesar: “Hubiera preferido que Sartre me mintiera de vez en cuando…”.
1562. Carmen Posadas
0


