Hoy percibo a mi alrededor una obsesión enfermiza por preparar a los niños para la gran competición futura en el mercado laboral. Fue algo de lo que oí por vez primera en Estados Unidos y que me resultaba asombroso: niños en la casilla de salida desde preescolar. Siempre ocupados como ejecutivos con las materias extraescolares. Ahora, los que llevan a sus críos a la pública tratan de compensar alguna carencia del sistema, y los que los llevan a los concertados intentan distinguirlos de la media. Se diría que se les prepara para padecer ansiedad y aislamiento en la adolescencia. Esas criaturas, inmersas a tierna edad en la crudeza del mercado, andan desasistidas de la estabilidad emocional que proporciona el juego, la extraescolar esencial para la vida.
1403. Elvira Lindo
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