¿De verdad necesitaba el mundo otro álbum de U2? Y de ser así… ¿por qué? Esa era la pregunta a la que yo quería responder. ¿Estaba la banda dispuesta a ir al lugar donde vive la música? Las puertas del gran almacén que contiene la música están cerradas y muy pocas llaves permiten entrar. Una humildad que roza la humillación es una de ellas, pero, con la llegada del éxito, es una de las llaves que la mayoría de los artistas pierden. Pedir ayuda. También es una llave. Otra es aceptar las críticas. El ego masculino se vuelve más, no menos, frágil con el éxito. («Escucha, estoy en U2… No me hables así solo porque… estés en U2»). La falsedad cierra la puerta del «almacén de canciones».


