Hoy los grandes almacenes están dispuestos como iglesias. Fíjate y verás cómo tienen una nave central donde la gente entra, sale, y tal, y unas capillas laterales, que son marcas. Es decir, antes estaba san Roque y ahora está Armani. Antes estaba la virgen de la Milagrosa y ahora está Yves Saint Laurent. Bien. Entonces, ¿qué pasa? Que la gente no va a comprar, la gente, mayormente, va a salvarse. Se pone delante de la vitrina de Armani deseando esa ropa, ese vestido, esa camisa o esa chaqueta, con la misma fe y la misma ilusión que antes miraba a san Roque para que le curara una llaga.
1298. Manuel Vicent
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