Sobre los 10 años, el cerebro experimenta un cambio que hace a los preadolescentes muy sensibles a la atención y admiración de los demás. Las plataformas lo explotan mediante recompensas sociales intermitentes, como los ‘me gusta’ (…), que hacen subir los niveles de dopamina y oxitocina, las llamadas hormonas de la felicidad y el amor.
1142. Carlos Manuel Sánchez
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