Un escritor, un creador, tiene que estar preparado para la mala suerte del éxito. Todo el mundo quiere tenerlo, pero cuando lo tienes hay que seguir, cargando con el peso de toda esa gente que no entiende por qué tú tienes éxito. Y es que nadie entiende por qué algo tiene éxito, salvo a posteriori (…) El éxito no es una posición fácil. Y muchas veces sucede por casualidad. La situación del triunfador siempre aboca al síndrome del impostor: acabas de entrar en un estatus diferente y no sabes cómo funciona. Hay mucha gente con talento y que se esfuerza: unos son reconocidos y otros no. Alguien decente siempre se preguntará: ¿por qué yo?
1111. Alberto Olmos
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