En 2024 InfoLibre me publicó el artículo Los propietarios de vivienda no somos el problema en el que expresaba la labor que los pequeños propietarios estamos llevando a cabo para proveer alojamiento en un momento en el que hay escasez de vivienda.
Argumentar en contra de semejante obviedad y convertir a todos los pequeños arrendadores en villanos no nos lleva a ningún destino mínimamente razonable. Es más, cuando se recurre a la búsqueda de chivos expiatorios con argumentos demagógicos, quienes pueden acabar resultando más perjudicados –desde luego a medio y largo plazo– son precisamente aquellos a quienes se pretende proteger.
En mi artículo proponía una serie de medidas –provisión gratuita de suelo y exenciones fiscales para la construcción de vivienda pública, colaboración público-privada, ayuda económica a los inquilinos, incentivos fiscales que se traduzcan en más viviendas de alquiler a precios más económicos, etc.– en las que no voy a profundizar aquí, pues son todas ellas ampliamente conocidas.
Ante el inminente real decreto anunciado para este 29 de septiembre, voy a aprovechar este espacio para proponer tres medidas concretas nuevas.
PRIMERA.-
Congelar los alquileres durante un periodo de cuatro años (hasta octubre de 2030), como medida de urgencia y solidaridad de los propietarios con la sociedad, dando así tiempo a las administraciones públicas para construir la vivienda necesaria que permita satisfacer la demanda.
SEGUNDA.-
Aplicar los mismos criterios a los alquileres por habitación y de temporada que a los de vivienda habitual en lo referente –no solo– a asuntos como la congelación de precios o los derechos de renovación de los contratos.
TERCERA.-
Establecer con carácter general contratos de alquiler indefinidos, que el propietario solo pueda resolver si se da cualquiera de las siguientes circunstancias:
1. Que el inquilino/a incumpla sus obligaciones contractuales.
2. Que el propietario/a o alguno de sus familiares más directos necesite la vivienda para residir en ella, en cuyo caso el inquilino/a dispondrá de un plazo máximo de tres meses desde la correspondiente notificación para abandonarla.
3. Que la vivienda sea vendida y el nuevo propietario/a o alguno de sus familiares más directos la necesite para residir en ella, en cuyo caso el inquilino/a dispondrá igualmente de un plazo máximo de tres meses desde la correspondiente notificación para abandonarla.
Finalizo este artículo con algunos datos sobre mi situación particular y una reflexión que estoy convencido de que comparten decenas de miles de pequeños propietarios. Una vez descontados los gastos de comunidad, mantenimiento y reparaciones, seguros e impuestos municipales –excluyo a propósito el IRPF para no desvirtuar mi reflexión final–, obtengo de mis alquileres una rentabilidad que ronda el 5%.
En concreto, y para dar una idea de su calidad habitacional, se trata de dos viviendas reformadas y completamente amuebladas en pleno centro de Vitoria-Gasteiz, que suman cerca de 300 m² y cuentan con un total de siete cuartos de baño para ocho personas.
Para obtener esa rentabilidad del 5% (4%, una vez abonado el IRPF), no solo he tenido que emplear todos mis ahorros en su compra, reforma y amueblamiento, sino que también he de prestar un servicio a mis inquilinos que, si se hace bien, con un mínimo grado de atención y profesionalidad, requiere un tiempo considerable.
Y esta es mi reflexión final: si el nuevo decreto me obligara a reducir los precios de mis alquileres, me resultaría más atractivo vender ambas propiedades y depositar el dinero obtenido en un banco concreto –cuyo nombre eludo mencionar para evitar hacerle publicidad– que actualmente me ofrece un 3% de rentabilidad sin límite de fondos por no hacer absolutamente nada y con riesgo prácticamente cero. Mi pregunta es: ¿quién saldría más perjudicado, yo, que pierdo un 2% de rentabilidad, o mis inquilinos, que pierden su hogar?



POST Y RESPUESTA A UN USUARIO EN UN ARTÍCULO DE EL PAÍS
“El movimiento de vivienda señala a los pequeños caseros: ¿son responsables del alza de los precios?”
https://elpais.com/economia/vivienda/2026-10-11/el-movimiento-de-vivienda-senala-a-los-pequenos-caseros-son-responsables-del-alza-de-los-precios.html
Arturo Tirador
Yo alquilo dos viviendas reformadas que suman casi 300 m² en pleno centro de la ciudad, distribuidas en ocho habitaciones, además de sus correspondientes zonas comunes y un total de siete cuartos de baño. Y por ellas obtengo una rentabilidad anual de aproximadamente un 5 %, después de gastos y antes de impuestos.
Que alguien me explique por qué un hotel que alquila una habitación por 150 € la noche es un empresario respetable y yo, cuando alquilo una habitación equivalente o superior en calidad y ubicación por 15 € la noche, soy un especulador sin escrúpulos.
T P
Eres un especulador. Un hotel es una empresa. Porque no nos dices el precio de los alquileres? Porque tienes vergüenza.
Arturo Tirador
No, amigo. Yo lo que hago es dar alojamiento a ocho personas que me lo han solicitado. Y además lo hago a un precio justo, en función de mi inversión y de lo que ofrezco. Me importa la calidad de vida de mis inquilinos. Es mi propiedad, pero es su hogar, y esto lo tengo muy presente.
Por cierto, el precio medio de mis alquileres ya lo digo en mi comentario y además lo hago sin ocultarme bajo un pseudónimo, pues mis inquilinos están encantados y no tengo nada de lo que avergonzarme.