“Ahora dejo que mi niña pequeña llore”. Y entonces lloro y hablo conmigo misma como si fuera una niña. Yo nunca he sido llorona, pero ahora el llanto me atrapa sin buscarlo. Y yo le dejo que brote. Me ayuda. Deberíamos hacerlo todos. (…) se te acumula el dolor si no lo sacas fuera. Y lo pagas con los demás.
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