Al igual que no se puede esperar de una hormiga que conciba la existencia del arte o la filosofía, tampoco se le puede pedir al ser humano que comprenda conceptos como el infinito o la eternidad.

Al igual que no se puede esperar de una hormiga que conciba la existencia del arte o la filosofía, tampoco se le puede pedir al ser humano que comprenda conceptos como el infinito o la eternidad.