Los humanos nos creemos pequeños Dioses, cuando en realidad no somos tan diferentes del elefante, la hormiga o la oruga: como ellos, solo llegaremos a saber lo que el pequeño cerebro que nos ha sido otorgado nos permite saber.

Los humanos nos creemos pequeños Dioses, cuando en realidad no somos tan diferentes del elefante, la hormiga o la oruga: como ellos, solo llegaremos a saber lo que el pequeño cerebro que nos ha sido otorgado nos permite saber.