Al principio tienes una idea, un sueño, y muchas veces lo haces por ego, no porque exista un problema de verdad. Mi primera empresa no era digital, era un comercio con productos de diseño made in Italy como zapatos o bolsos. Lo llevé durante cuatro años, pero realmente no estaba satisfaciendo ninguna demanda, más bien intentaba promover una necesidad que el mercado no tenía. (…) Lo primero es no enamorarse de la idea. Y lo segundo es tener un buen equipo, dividir bien las tareas.
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