La cerveza es una bebida alcohólica. De baja graduación, sí, pero se suele beber a cascoporro, por lo que el alcohol que acabas metiéndote en el cuerpo puede superar con creces el que se ingiere tomando bebidas más fuertes en dosis pequeñas. El alcohol también es todo beneficios: neurotóxico, adictivo y perjudicial para el sistema cardiovascular. Cada vez que le pegas al frasco, aunque sea “un poquito”, compras participaciones para la lotería del cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, pecho (en mujeres), hígado e intestino. Según el Institute for Health Metrics and Evaluation, 2,8 millones de personas mueren al año por su culpa.
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