Aunque os parezca mentira, si decís lo que tenéis en la cabeza con el lenguaje que os viene de vuestros padres, de la calle y de vuestros amigos, lo más seguro es que digáis algo bonito. Pero si no fuisteis suficientemente duros y tercos, quizá aquel lenguaje consiguieron borrarlo los profesores que se avergonzaban de que existieran hogares interesantes, entonaciones interesantes, palabras interesantes y que lo subordinaban todo a un uso correcto.
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