Cuando hablo de cómo se acaricia la protagonista pensando en el hombre que le gusta y que no es su esposo, es como lo hago yo, y yo no soy infiel. Pregunté a mis amigas, y esto es divertido: ninguna se acaricia pensando en sus maridos. (…) tenemos oportunidad de ser infieles, y no lo somos porque decidimos no serlo. La mujer es más infiel mental, psíquica, una infidelidad más sutil, que, muchas veces, no pasa de ahí. Una amiga casada lleva 15 años cruzándose en el trabajo con un hombre que le encanta, se arregla para él y eso le da la vida. (…) ¿Te vas a jugar la relación con la persona que amas por eso? ¿Vas a arriesgar el amor y una crisis existencial? Lo que creo es que las mujeres somos más inteligentes.
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