Con un mapa de los desplazamientos del usuario por su domicilio y una tabla con el tiempo empleado en cada estancia se puede elaborar un patrón de comportamiento muy fiel a la realidad. Este esquema de la vida diaria se elabora a partir de la información que recogen varios sensores instalados en la casa a lo largo de un mes y que registran los movimientos de esa persona, la apertura y cierre de puertas y ventanas o el consumo de luz y agua. En cuanto se detecta una anomalía en el patrón habitual -por ejemplo, un tiempo excesivo y no acostumbrado en el baño-, se genera una alerta que llega a familiares y servicios sociales.
1464. J.R.
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