Que Modi, Erdogan, Abe y Xi Jinping, el presidente chino, apuesten sus carreras al crecimiento económico atestigua la condición casi religiosa que el crecimiento ha conseguido adquirir en todo el mundo. De hecho, puede que no sea inapropiado denominar «religión» a la fe en el crecimiento económico, porque ahora pretende resolver muchos, si no casi todos, nuestros dilemas éticos.
394. Yuval Noah Harari
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