El trabajo ya no se realiza con la conciencia orgullosa de ser útil (…), hay que convertirlo en el centro espiritual de la vida humana, recuperar el espacio que la mecanización y la especialización le niegan. (…) El dinero destruye las raíces por todas partes donde penetra, sustituye todas las motivaciones por el deseo de ganar. (…) Solo allí, en la fábrica, puede saberse qué es la fraternidad humana.
2043. Simone Weil
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