Ignora las palabras. En vez de prestarles atención, es mucho más importante escuchar las emociones. Según Douglas E. Noll: “Nuestro cerebro está capacitado para centrarse en una sola tarea. De manera que, cuando optamos conscientemente por ignorar las palabras, estamos liberando la capacidad procesadora de nuestro cerebro para que se centre en las emociones”. Por otra parte, cuando alguien está muy enfadado suele decir cosas hirientes de las que luego se arrepentirá. Si nos quedamos con estas palabras, nuestras propias emociones viajarán hacia la ira y escalaremos el conflicto. Si, en lugar de fijarnos en el insulto o descalificación, identificamos la emoción que está viviendo el otro, nos será mucho más fácil salir del atolladero.
2012. Francesc Miralles
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