¿Por qué nos interesa la historia? ¿Por qué es importante conocerla y estudiarla? Es muy común responder a estas preguntas con un “para que no se repita”. Disculpen si les parezco cínica, pero sinceramente considero esta respuesta simplista y tremendamente ingenua. La historia, precisamente, nos muestra que hay acontecimientos aberrantes que son recurrentes, que surgen por diferentes motivos y que varían en apariencia según las mentalidades y los contextos, pero que, por mucho que nos cueste aceptarlo, son síntomas de la condición humana. Me refiero a la violencia racional, organizada y dirigida que se hace presente en zonas de conflicto, ya sean guerras flagrantes o conflictos de baja intensidad.
1783. Edurne Portela
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