El fatalismo induce la aparición de la indefensión aprendida, término desarrollado por el psicólogo estadounidense Martin Seligman, que define el momento en el que se hace lo menos posible porque uno se ve abocado inevitablemente al fracaso. (…) El optimismo ilusorio, sin embargo, puede ser tan perjudicial como el pesimismo extremo. Se detecta en el uso de frases como: “Tú piensa bien y te saldrá bien”, “si tú quieres, puedes”. Este infantilismo subestima los peligros e induce a asumir riesgos que podrían ser perjudiciales.
922. Patricia Fernández Martín
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