A los neurocientíficos les gusta señalar, por contraste, lo que le sucede a la ascidia o patata de mar. Durante su etapa de larva es nómada hasta que encuentra el lugar en el que pasará el resto de su vida, fijada en una roca y filtrando agua para alimentarse. Una vez en su destino, se come su propio cerebro. Ya no lo necesita.
891. Carlos Manuel Sánchez
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