Tengo confianza, casi diría una fe ancestral, en la palabra. Creo que es muy importante cómo se dicen las cosas. (…) Marco Aurelio decía que la amabilidad es invencible. Cuando estás hablando, si mantienes la serenidad y la elegancia, el que se desacredita es el que te ataca, y no hay forma de que se pueda vencer a alguien que es amable. He intentado hacer de esa reflexión una divisa: el cuidado, el respeto al que me habla, la elección cuidada de las palabras para que no haya agresividad. Esa forma de respetar a quien nos dirige la palabra al final acaba siendo más contagiosa de lo que creemos.
757. Irene Vallejo
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