Es peligroso hacer indagaciones acerca de los buenos recuerdos de la infancia, porque suelen estar idealizados. Es mejor mantenerlos intactos, como un territorio sentimental al que acudir para encontrar compensación a los fracasos, las pérdidas, el desgaste espiritual, la hipocondría y la ansiedad del tiempo que se acaba. Es decir, compensación al hecho de ser adulto.
719. David Gistau
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