De estos réprobos, estos abandonados en un vacío social, se espera sin embargo una conducta propia de buenos ciudadanos con deberes y derechos, aunque se les quita toda posibilidad de cumplir algún deber y se les niega sus derechos… los únicos valores que se les inculca oficialmente son los de la moral cívica vinculada con el trabajo –que por lo tanto no tienen forma de aplicar– o los de las mercancías sacralizadas por la publicidad y que ellos no tienen medios para adquirir, al menos legalmente… excluidos… sólo les queda inventarse otros códigos, válidos en circuito cerrado… algunos de estos jóvenes –tal vez todos– viven un sueño loco: integrarse en una sociedad geográficamente continua, pero inaccesible a sus biografías.
694. Vivianne Forrester
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