La extrema opulencia nunca se debe a las cualidades que uno tiene sino a aquellas, comúnmente consideradas escrúpulos, que nos faltan (…) Ni los individuos emprendedores, ni mucho menos los especuladores audaces, crean sus beneficios por obra de su mera habilidad, sino que los obtienen del intercambio y la colaboración voluntaria o involuntaria de los demás.
638. Fernando Savater
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