Suele decirse que los españoles somos un pueblo cainita, pero —a quien nos conozca de verdad— no le debiera sorprender la cantidad de guerras civiles que hemos tenido, sino más bien su escasez: con el dramatismo de nuestra vida pública, otros no tardarían una semana en estallar, y nosotros no estallamos (casi) nunca.
51. Ignacio Peyró
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