Vivimos en un mundo muy acelerado y la filosofía es todo lo contrario, un pararse, un detener el mundo no para conseguir un producto final sino para llenarse de ser, para desarrollar el ser de la persona. Como familias nos vemos muy apresados por el ritmo frenético y damos más importancia a otras cosas como las notas, los deberes, etcétera. Y nos estamos equivocando, porque queremos éxito académico, pero es muy difícil un éxito académico si no hay un éxito personal. Y este último tiene que ver con ese pararse, con escuchar, con dialogar, con encontrarse. Tenemos que hacer un esfuerzo por parar.
492. Ana Isabel García
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