Si nos damos un atracón de moralismo la convivencia se deteriora. Cuando los conflictos se conciben en base a los intereses en juego la negociación y los acuerdos son posibles. Los intereses son fraccionables y por tanto de fácil, o menos difícil, transacción. En cambio, si los conflictos se conducen al terreno moral de la bondad y la maldad de las partes la posibilidad de acuerdos se restringe hasta desaparecer. En una sociedad polarizada entre el bien y el mal, solo cabe la derrota del mal.
3301. Joan Coscubiela
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