Un marica, una mujer orgullosa de su sexualidad o una migrante latina siempre estará consumiendo cuerpos aunque haya pegado dos polvos en un año mientras que una pareja estable y tradicional que se hinche a follar cada semana no consume el cuerpo del otro. ¿Por qué? Porque la definición aquí es el compromiso con un proyecto pareja-empresa que discurre paralelo al proyecto Estado-nación: si el objetivo de tanto sexo es reproducirse, comprarse un adosado y que las criaturas hereden el tinglado, entonces ya no es degeneración consumista, es amor verdadero.
3274. Christo Casas
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