Acabamos de saber que la producción de carbón va a seguir incrementándose al menos hasta 2030, y la de petróleo y gas, 20 años más. El mundo está quemando más del doble de los combustibles fósiles que habrían permitido cumplir con el Acuerdo de París de 2015, que aspiraba muy tentativamente a limitar el calentamiento del planeta a 1,5 grados. Más elocuentes que las cifras son los hechos: las inundaciones catastróficas, las sequías que convierten países enteros de África en desiertos, los incendios de amplitud continental que duran meses enteros. No pasa nada. Por ahora, son casi siempre otros los que cargan con las consecuencias de un sistema económico y un modo de vida que disfrutamos nosotros, otros los que sufren la contaminación de nuestra basura electrónica y pagan sin beneficio alguno el coste de nuestros privilegios.
2814. Antonio Muñoz Molina
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