Para manejar las riendas, hay que ser dueño del caballo y que el caballo te obedezca, ¿no? Pues en este caso los políticos, unos y otros, están encima del caballo, que es el país, y lo que no quiere ninguno es caerse. Y, por el bien de los jinetes, mejor que no se les desboque.
2731. David Trueba
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