Los hombres fuertes lo debilitan todo a su alrededor. Líbrenos el azar de caudillos o políticos de enorme poderío. Se precisa gente incompleta, que pacta y que pierde, que deja el despacho cuando toca, que no se cree poseedor de la receta mágica, que no tiene el pecho inflado de sus propias ínfulas. (…) Queremos que el país sea fuerte y sus líderes débiles, no lo contrario.
2622. David Trueba
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