Seamos claros: Hamás es una organización teocrática y represiva que se opone vehementemente al intento de fomentar la paz y la igualdad en Oriente Próximo. Sus compromisos básicos son incompatibles con los principios progresistas, por lo que la predisposición de algunos izquierdistas a reaccionar positivamente ante sus actos resulta completamente absurda. Es más, no hay nada que justifique la matanza de civiles en sus casas; no hay nada que racionalice el asesinato de niños delante de sus padres; nada que normalice la persecución y ejecución de jóvenes que salen de fiesta. (…) no hay contradicción entre oponerse firmemente a la subyugación y ocupación de los palestinos por parte de Israel y condenar inequívocamente los brutales actos de violencia contra civiles inocentes. De hecho, todo izquierdista consecuente debe mantener ambas posturas simultáneamente.
2612. Illouz, Kleinberg, Grossman
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