Hoy el pan se da por hecho y no sabes bien cuánta tranquilidad da… pero durante la guerra, que parecía que nunca iba a acabar… tener para comer se convirtió en una obsesión… Por la noche no dormías por miedo a los bombardeos y porque las tripas se retorcían pidiéndole a tu cabeza que le dieras vueltas para ingeniártelas en encontrar con qué alimentar a los tuyos… Todo era válido y todos aprendimos a robar… Le robábamos al vecino lo que después compartíamos con él… (sacudiendo la cabeza).
2572. Nonna Francesca
0


