Una parte de nuestra personalidad viene marcada genéticamente. Tradicionalmente los expertos separan dos dimensiones diferentes de nuestra forma de ser: el temperamento (lo más instintivo y biológicamente determinado en cada ser humano desde que nace) y el carácter (lo que aprendemos, y por lo tanto, fuertemente vinculado a la educación y al ambiente). El carácter no se hereda y es modificable. El temperamento nos viene en el ADN.
2523. Inmaculada Ruiz
0


