Mirá, si andás por un monte, dormís de noche y madrugás, te va a sorprender que en la madrugada, a media luz, casi todos los pájaros cantan y hablan… Y te da la impresión de que agradecen que pasó la noche, vino el día y están vivos. No tiene sentido la tristeza eterna, la sumisión eterna; todos los días amanece y hay que empezar de nuevo. El valor de la vida no está en triunfar; no hay ningún triunfo, porque al final nos espera siempre la muerte. El verdadero triunfo es volverse a levantar cada vez que uno cae y volver a empezar, en el sentido más prolífico que se pueda pensar. Volver a empezar es volverse a enamorar cuando uno es joven y ha fracasado, es reponerse de una enfermedad y arrancar de nuevo, es perder un trabajo y conseguir otro, es que te traicione un amigo y seguir cultivando amigos, es tener capacidad de vencer a la desesperanza y no que la desesperanza te venza a ti. Hasta siempre.
2483. José Mujica
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