Si eres objetivo, descubrirás que lo que en realidad te ofende es cómo consideras que deberían comportarse los demás. Sin embargo, por ti mismo, el sentirte ofendido no altera los comportamientos desagradables (…) Tu ego insiste en que tienes derecho a sentirte ofendido. Esos juicios derivan en una idea falsa de que el mundo debería ser como tú eres y no como es.
2467. Wayne Dyer
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