Este espléndido mar se ha convertido en un enorme cementerio en el que demasiados hermanos y hermanas se ven privados incluso del derecho a una tumba, en el que lo único que queda sepultado es la dignidad humana. No podemos seguir asistiendo a las tragedias de los naufragios provocados por tráficos odiosos y por el fanatismo de la indiferencia.
2433. Papa Francisco
0


