Florence Nightingale, una de las pioneras de la enfermería, se encontró en la guerra de Crimea con unos hospitales improvisados, en muy malas condiciones, e hizo que entrara la luz y que hubiese libros para los soldados. Y solo con eso rebajó la mortalidad, porque mejoró las condiciones en las que se vivía la enfermedad. Algo parecido pasó en el hospital de Ifema durante la pandemia: llevaron libros y mejoró el estado de los enfermos. Los libros y la lectura, las palabras en general, son parte de la salud del mundo, junto con la medicina y la ciencia.
2243. Irene Vallejo
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