Si tengo miedo, bien, tengo miedo, pero si juzgo negativamente tener miedo y como consecuencia tengo miedo a tener miedo, entonces todo eso empieza a hervir y, ¡pum!, ataque de pánico. Si tengo ansiedad y además tengo más ansiedad porque tengo ansiedad, la multiplico yo solo. Por eso es tan importante no juzgar las emociones primarias. ¿Estoy triste? Vale, pues estoy triste. No pasa nada. Pero si yo empiezo a comerme el tarro juzgando esa tristeza, entonces yo solo conmigo mismo la convierto en fracaso, en depresión, en desaliento, la hago crecer.
2195. Javier Giner
0


